
De nuevo la muerte de un amigo me sorprende y me toma por sorpresa, apenas el viernes caminaba a su lado sirviéndole de lazarillo desde el cementerio de Bailadores hasta el Santuario de Candelaria, después del entierro de Walter Jaimes, y es que Don Alfredo Aguilar era siempre el primero en la enfermedad, ante la desaparición física o en la defensa de un colega del gremio, por eso se hizo legendario en la Secretaria General del Colegio de Periodistas, seccional Mérida por casi cuatro décadas… a manera de chanza le decía que era un dictador de los buenos, necesarios y oportunos; querido por la gran mayoría y odiado por los ambiciosos sin talento. Con Don Alfredo Aguilar se podía estar o no de acuerdo, pero nadie podía negarle que esas charreteras se las había ganado gracias a su pasión por el periodismo y su verticalidad absoluta en la defensa de la libertad de expresión, en ello no había medias tintas y su lucha no era ni fue de ayer sino de toda la vida. Participó en la fundación del Colegio Nacional de Periodistas de la mano del gran Héctor Mujica y otros tantos, cuyo pensamiento no tenía fronteras. Formado desde la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y le costó trabajo certificarse por la UCV.
Pudo haber hecho una carrera exitosa por su talento en la capital, pero prefirió venirse a Mérida y ser testigo de excepción de los últimos 50 años de la historia del periodismo merideño, además de ser corresponsal de innumerables medios impresos, radiales y televisivos. A la par de ejercer labores desde oficina de prensa de la gobernación y otras instituciones del Estado.
Don Alfredo Aguilar fue Maestro de generaciones, un periodista polifacético, para él no existía un género en particular, su verbo encendido era cautivador, preciso en el buen decir y actuar, a pesar de su edad no evadía sus responsabilidades, recuerdo que en enero visitó a Tovar y curiosamente compartí un almuerzo con él y Walter en el restaurante Peppino, ambos fallecidos en menos de una semana. Que Dios los tenga en su Santa Gloria.

Don Alfredo Aguilar fue un merideño venido de Lara, un gocho guaro, que nunca perdió sus raíces ni las costumbres aprendidas en Mérida. Amante del Arte, cuando vino en enero, me dijo que quería visitar al Maestro Martin Morales y hasta su casa lo lleve, hablaron de lo divino y lo profano, después Walter lo llevó al terminal y a pesar de sus 80 y pico parecía una muchacho de 25 a la hora de defender al gremio, por eso lo admiraba, nos intercambiábamos mensajes y opiniones, pero nunca llegue a visitarlo en su casa a pesar de sus constantes invitaciones, el viernes pasado convenimos que mañana miércoles lo visitaría para conocer su colección de arte. Ya no es posible hoy Dios necesitaba quien le organizará su gremio de periodistas y se lo llevó para que junto a Don Héctor Mujica constituyan la mejor seccional en el cielo.
Descansa en paz mi caro amigo, hoy el periodismo merideño sigue de luto, ha muerto uno de sus más grandes defensores y no diré que se ha quedado huérfano, pero difícilmente llegue a presidir la seccional Mérida del Colegio de Periodistas otro Alfredo Aguilar, su impronta difícilmente podrá ser superada porque su pasión y amor por el periodismo eran únicos. Don Alfredo Aguilar fue el CNPMérida y el CNPMérida lleva el sello personal de Don Alfredo Aguilar.
Néstor Abad Sánchez. La Abadía, marzo 10, 2026