
Atardecía en Bom Jesús del Norte- Estado de Espíritu Santo Brasil donde vivo desde hace seis años, y recibo la noticia de mi buen amigo Alexis Altuve, de la partida a la eternidad en el Hospital Universitario de Los Andes de Mérida, de un gran y dilecto amigo, como lo fue Carlos Briceño Vera.
Nació el 21 de noviembre de 1951,en el sector El Corozo de Tovar. Hijo Camilo Briceño y de Magdalena Vera. A mi siempre me decía que el había nacido en Tovar, pero que también se consideraba zedeño, porque su mamá había nacido en Los Churruscos antes de llegar a Zea. Los que conocen de la tauromaquia dicen, que junto a Nerio Ramírez, fue uno de los primeros cuidadores de la plaza Román Eduardo Sandia, llegando a soñar con ser torero. Cuando se refería a este tema, contaba haber recibido una cornada de un toro, que lo puso al borde de la muerte.
Conocí a Carlos Briceño Vera En el segundo lustro de los años 80. Siempre andaba con unas carpetas con papeles escritos a mano de su puño y letra, los cuales mostraba con mucha pasión.
Quizás no llego a culminar el Bachillerato, pero tenía su manera de escribir, apasionado por la lectura. Decía que en su juventud había sido uno de los fundadores del partido MAS en Tovar, y que se relacionaba con quienes habían fundado ese partido en Zea, entre ellos El Chato Gerardo Molina, Elbano Castro, Héctor Herrera entre otros.
En Merida se involucró en instituciones como la Sociedad Bolivariana, donde se inscribió como consocio y fue un gran colaborador. Hasta una vez, me acompañó a una Asamblea Nacional en Caracas, donde se discutieron los Estatutos, y junto a un servidor, aparece firmando su nombre como delegados por Mérida. Siempre que se le solicitaba su presencia estaba allí para servir. Pues le unió una amistad con el Dr Albio Contreras Zambrano (+) cuando fue presidente. Otra institución en la que fue un colaborador fue la Asociación de Cronistas del Estado Mérida. Amigo de Don Eustorgio Rivas Torres, su presidente fundador y de manera desinteresada, participaba en los eventos programados. Hasta el punto, de que en la Presidencia de Don Julio Villamizar (+) lo nombraron «Miembro Honorario».
Su orgullo más grande fue el haber sido autor de la Bandera de Mérida, durante la segunda gestión del Dr William Davila Barrios. Carlos Briceño Vera se las ingenió para consultar con varios intelectuales de Mérida, unos le dieron apoyo, otros le sacaron el cuerpo; pero el era perseverante.
La Bandera de tres colores: Verde, Blanco y Azul, con una estrella roja en la franja blanca, fue aprobada el 30 de agosto de 1996. Izada por primera vez en diciembre de 1996 y se ufanaba de mostrar la foto junto al Gobernador William Davila Barrios y las autoridades de entonces. Hubo quienes se burlaban y se mojaban de la creatividad de Carlos Briceño Vera, cuando le decían que esa Bandera se la había copiado de la de Digibuti, pequeño país del Africa. Esta es de colores azul, blanco y verde y la posición del triangulo blanco, está a la izquierda, con la estrella roja.
Hubo quienes lo consideraron poeta y estudioso de la vexilología ( Banderas), llegando a componer un canto dedicado a la Bandera de Mérida, por ello lo conocimos con el sobrenombre de «El Banderologo».El se sentía orgulloso de su apodo.
Estando mi hijo pequeño de uno 6 o 7 años atendía el teléfono, y yo le decía: » Hijo pregunte quien es? Y mi hijo me respondía: » Papá es el Baderologo».
Según diversas fuentes Carlos Briceño Vera, participó en la definición de símbolos ecológicos del Estado Mérida como El Cóndor de Los Andes, El Oso Frontino, El Frailejon y El Bucare Ceibo. Esto lo vínculo directamente con la identidad cultural y natural del estado. De manera pues que fue una figura popular de Mérida con el apodo de «El Banderologo».

Como hombre de ideas de izquierda siempre apoyo y lucho por el proyecto que llevó a Chavez a la Presidencia, pero el único que lo ayudó fue el Dr Marcos Diaz Orellana, cuando fue Gobernador de Mérida (2008-2012) y nombró a Carlos Briceño Vera como Administrador del Edificio Hermes del Palacio de Justicia. Me consta que Briceño Vera trabajo allí con honestidad y eficiencia, puso orden en muchas cosas. Tenía su oficina, y nunca se envileció con el cargo. Quien suscribe siempre lo visitaba para hablar de Crónicas y de temas que nos relacionaron con Mérida, siempre tuvo hacia mi un respeto de altura. A veces me decía: «Prof Castro, hay quienes critican mis escritos porque yo no pasé por una universidad; usted me corrige con humildad, y paciencia; pero hay quienes lo hacen con saña; pero les voy a responder con Un Mensaje a García». Tenía una columna semanal en Frontera. A veces me mostraba sus escritos para que yo lo revisara antes de enviar al rotativo. Me ponía a la orden su oficina, si necesitaba usar la computadora o sacar una copia fotográfica, siempre que tuviera relación con la Sociedad Boliviana o Los Cronistas.
El Dr Marcos Diaz Orellana me dice: que siempre lo respetó y lo consideró un hombre muy noble, hasta el punto que en dos oportunidades le asigno una vivienda y la rechazó, para dársela a amigos que no tenían donde vivir, y que el prefería vivir alquilado.
Cuando me fui a venir a Brasil, me entregó una foto de recuerdo, cuando izó la Bandera de Mérida por Primera vez junto al Gobernador William Davila Barrios. Me dijo: llévasela de recuerdo por si no, nos volvemos a ver.
En 2021 me enteré por Carlos Javier Osorio que Carlos Briceño estaba en condiciones difíciles de salud y económicas, pues la periodista Yanara Vivas, publicó en El Diario de Los Andes un reportaje donde decia: » Con severo cuadro de desnutrición, depresión, casi en la indigencia, y con una fractura de cadera, fue trasladados al Hospital Universitario de Los Andes, Carlos Briceño Vera, quien hasta hace poco fue administrador del Palacio de Justicia, ubicado en la esquina de la avenida 4 con la Plaza Bolívar » Señalaba además la reportera, que la noche de ese viernes Carlos Briceño Vera se había caído y lesionado la cadera, justo donde ya tenía un clavo, y que al parecer, ante extrema delgadez, pudo adentrarse aún más en el hueso, causando daño.
Señalaba, además, que, según Gustavo Labrador, fue quien lo encontró tirado en una colchoneta que le servía de cama, que procedieron a llamar a los bomberos y lo trasladaron al hospital. Reportaban, además, que Carlos vivía junto a otros señores refugiados en el Taller San José, metros arriba de la Estación del Trole, en la avenida 16 de septiembre en Mérida, evitando con ello, dormir en la calle. Escribían además en la nota de prensa, que dormía en una colchoneta vieja y rota, abandonado por sus compañeros políticos y de familiares y amigos.
En esa oportunidad llame al Gobernador de entonces Ramón Guevara, y me manifestó que iba a tomar cartas en el asunto. Igualmente llame al ex gobernador Marcos Diaz Orellana, y se mostró muy preocupado, manifestando que se ocuparía del caso, que aunque el en ese momento no tenía el poder, como cuando era Gobernador, pero que haría las diligencias pertinentes.
Después hace como una semana, me enteré que Carlos Briceño Vera, estaba recluido en la Unidad de Larga Estancia detrás del Hospital Sor Juana Ines de La Cruz.
Una nota en la red informaba que la Abogado y Educadora Elena Angulo Manrique, como Ángel de la Misericordia, haciendo labor social en nombre de Cristo, lo estaba ayudando. Como colocaron un teléfono, me comunique con ella, y me manifestó sobre el estado deplorable en que se encontraba el autor de la Bandera de Mérida, y que se requería del auxilio de un sacerdote, que lo confesara, le diera la comunión, lo consolaba y le diera la extremaunción.
Carlos Briceño Vera fue muy amigo del Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, por quien tuvo siempre un respeto especial, le pedía consejos y orientaciones. De allí su fe cristiana y amor a Dios y a la Virgen, a quien invocaba siempre, junto al Santo Niño de La Cuchilla. Me informaba además la Abogado Elena, que Carlos estaba consciente y pedía, que al fallecer, sus restos fuesen inhumados en Tovar su tierra natal, al lado de sus familiares.
El martes 14 de abril, me informo la Abogado Elena Angulo Manrique, que Carlos había sido trasladados al Hospital Universitario de Los Andes donde su cuadro de salud era degenerativo, con problemas severos de respiración y que estaba entubado.
Hoy Mérida anochece con un vacío que no puede medirse en palabras. Ha partido Carlos Briceño Vera, creador de la bandera del estado, hombre de sensibilidad profunda y de entrañable amor por su tierra andina.
No fue un hombre cualquiera. Fue quien supo interpretar, en formas y colores, la esencia misma de Mérida: sus montañas altivas, su cielo infinito, su historia noble. Su obra no fue un simple diseño; fue un acto de identidad, un símbolo que desde 1996 ondea como expresión viva del espíritu merideño.
Con justicia se le llamó «El Banderólogo», porque entendió que una bandera no es un adorno, sino un lenguaje silencioso que habla de pertenencia, memoria y dignidad. Y en esa comprensión, dejó una huella imborrable.
Pero más allá de su obra, queda el hombre: el amigo cercano, el conversador ameno, el merideño auténtico que llevó siempre consigo el orgullo de su origen. Quienes tuvimos el privilegio de conocerle, sabemos que su mayor riqueza no estuvo en los reconocimientos, sino en su nobleza de espíritu.
Hoy, al evocarlo, no solo vemos la bandera ondeando en plazas y edificios; la vemos cargada de significado, como si en cada pliegue llevara un poco de su alma.
Mérida pierde a uno de sus hijos más sensibles y humildes. Pero su legado queda, firme y elevado, como las cumbres que tanto amó.
Paz a su alma. Honor a su memoria.
Elevaremos oraciones por el eterno descanso de su alma.
Detrás de la nube que oculta el sol, tus rayos me dicen que no has muerto, Carlos Briceño Vera.
Detrás del dolor de la despedida, la luz de la esperanza dice que los muertos viven.
Quien vivió para servir, jamás será olvidado.
Hasta siempre…amigo Carlitos Briceño Vera.
Paz a su alma.
Alfonso Castro Escalante.
Cronista Emerito del Municipio Zea.
Miembro Honorario de ASOCEM. Asociación de Cronistas del Estado Mérida